Explicativo · Agua y territorio
El agua invisible: cenotes y acuífero, lo que sostiene al Caribe mexicano
Hay un dato que explica media geografía de Quintana Roo: la península de Yucatán prácticamente no tiene ríos superficiales. El suelo es una plataforma de roca caliza tan porosa que la lluvia no corre por la superficie, se filtra. Toda el agua dulce de la región viaja bajo tierra, por un sistema de cavernas inundadas y ríos subterráneos que está entre los más extensos del planeta.
Qué es un cenote
Un cenote es, en esencia, una ventana a ese mundo: un punto donde el techo de roca de una caverna colapsó y dejó expuesta el agua del acuífero. La palabra viene del maya ts'ono'ot, que significa pozo o caverna con agua. Para la civilización maya fueron fuente de agua, sitio sagrado y puerta al inframundo; para la ciencia moderna son puntos de acceso a un sistema hidrológico que conecta la selva con el mar.
Un sistema conectado
Esa conexión es la clave y también el riesgo. Lo que entra al acuífero en un punto puede viajar kilómetros: el agua de lluvia, pero también las aguas residuales sin tratar, los agroquímicos y los lixiviados de basureros. Y como el acuífero desemboca en el mar, su salud está ligada a la de los pastos marinos y el arrecife mesoamericano, la segunda barrera arrecifal más grande del mundo, que corre frente a la costa del estado.
El agua y el crecimiento
Quintana Roo vive una paradoja: es una de las regiones con más lluvia del país y al mismo tiempo una donde el agua es un recurso frágil. La capa de agua dulce flota sobre agua salada que se filtra desde el mar; si se extrae de más, el agua salada sube y el pozo se pierde. Por eso el crecimiento urbano y turístico de la zona no se mide solo en cuartos de hotel: se mide en cuánta agua puede dar el subsuelo y cuánta agua sucia se le regresa.
Lo que está en juego
Proteger cenotes no es un tema de postal. Es infraestructura: el acuífero es la única fuente de agua dulce de la península. Las decisiones sobre drenaje, plantas de tratamiento, rellenos sanitarios y ordenamiento territorial que se toman hoy definirán si esa agua sigue siendo potable para la próxima generación de quintanarroenses.
En Qrónica volveremos a este tema con frecuencia, porque casi todos los demás (turismo, vivienda, salud, medio ambiente) pasan por aquí abajo, aunque no se vea.